Emilio
Diseñofilia

El caso del anfibio Alytes obstreticans

El biólogo alemán August Weismann (1834 - 1914) fue quien, a partir de 1870, hizo todo lo posible por convencer al mundo científico de que la sustancia hereditaria, o "plasma germinal" como la llamó, pasaba de generación en generación sin ser influida por cambios corporales adquiridos a través del ejercicio o la falta de él, o por lesiones o enfermedades. La idea de Weismann sobre la "continuidad del plasma germinal" estaba basada en observaciones de las variaciones fenotípicas, semejantes a las que efectuó Darwin, y en el progreso del conocimiento de la estructura y funcionamiento de las células y de sus componentes, como el núcleo. La mayoría de los científicos han aceptado que los descubrimientos de Weismann y de otros descartaron el lamarckismo, pero aún en el siglo XX ha habido voces disidentes. Las más famosas han sido la del genetista austriaco Paúl Kammerer (1880-1926) y la del biólogo ruso Trofim Denisovich Lysenko (1898-1976).

Paúl Kammerer Foto de Paúl Kammerer, tomada del interesante sitio https://www.gustav-mahler.eu/index.php/personen-2/544-kammerer-paul-1880-1926

El trabajo de Kammerer ha sido descrito por el iconoclasta Arthur Koestler en The Case of the Midwife Toad. Kammerer estudió los caracteres adquirido de muchos animales, pero su experimento más famoso fue con el llamado sapo partero, Alytes obstreticans. La mahyoría de los sapos regresan al agua para cruzarse y a los machos se les desarrolla una callosidad en las extremidades anteriores que les permite sujetar a la hembra durante el apariamiento en ela gua. Pero el sapo partero se reproduce en tierra y los machos no tienen esa callosidad. Kammerer sostenía que cuando los sapos parteros se vieron forzados a aparerse en el agua, los machos desarrollaron las "callosidades nupciales" pigmentadas que heredaron sus crías. La mayoría de los científicos de su tiempo desecharon los resultados de los experimentos de Kammerer, sobre todo cuando se descubrió que las callosidades nupciales pigmentadas de la especie que éste presentó no eran sino tinta china cuidadosamente inyectada debajo de la piel. Poco después de esta revelación Kammerer se suicidó. Koeestler mantiene que el suicidio de Kammerer fue resultado directo del desprecio de la comunidad científica hacia él, pero la revuelta social que estalló en Austria después de la primera Guerra Mundial también pudo haber contribuido a esta tragedia. Es probable que Kammerer no haya efectuado el fraude; más aún, es posible que haya sido víctima de un complot. Esto nunca lo sabremos. De cualquier forma, Koestler insiste en que la mayor parte del trabajo experimental de Kammerer todavía tiene actualidad y que sólo el dogmatismo científico rechaza la interpretación lamarckiana del fenómeno descrito por Kammerer.

Extremidades del sapo partero Foto de una extremidad del sapo partero, tomada del interesante sitio http://www.montesdevalsain.es/sapoparterocomun.html

El caso de Lysenko es todavía más patético, ya que trató de ganarse la simpatía de Stalin, y así influyó en la política agricola soviética durante las dos décadas posteriores a 1930. Lysenko no era genetista y pronto los científicos occidentales desacreditaron sus trabajo lamarckianos por extravagantes. Pero en una Rusia crónicamente deprimida por falta de alimentos, las promesas de Lysenko de obtener mayor productividad en la crianza de animales de granja y en el cultivo de cereales, como trigo y centeno era seductora. La herencia de caracteres adquiridos tiene la ventaja de que puede permitir que la evolución proceda mucho más rápido que el azaroso proceso de la variación por selección natural. Las críticas mendelianas a Lysenko fueron acalladas en Rusia y aquellos que se rehusaron a aceptar sus ideas se vieron destituidos de sus puestos y enviados a prisión. Irónicamente entre aquellos que murieron en prisión se encontraba el unico hombre que podía haber logrado el incremento de la productividad agrícola deseada por Stalin. Ese hombre era Nikolai Ivanovich Vavilov, quien en su trabajo sobre los orígenes de las pantas expuso las bases para gran del cultivo modern. Al final, las predicciones de Lysenko no dieron resultados y, con la muerte del régimen estalinista, Lysenko cayó en desgracia.

Introducción de Richard E. Leakey al libro El Orígen de las Especies de Charles Darwin. Página 16 y 17, Editorial Porrúa, colección Sepan Cuantos...

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