Inicio de la radiodifusión en México

Ilustración de Boñaños Cacho sobre la Telegrafía sin hilos, publicado por El Univesal Ilustrado

ILustración de Bolaños Cacho sobre la telegrafía sin hilos, publicada por El Universal Ilustrado, 1921

Cien años de vida independiente cumplió México en 1921. Motivo de fiesta para los civiles. Razón de evocación de actos heróicos por parte de los militares. Miles, millones de palabras de recordación se escribieron en los diario, folletos y libros consagrados a exaltar la memoria de los héroes patrios y relatar sus luchas. Sus desvelos y sus proclamas. Su ejemplo y sus ideas.

Nueve meses 26 días cumplía el general Alvaro Obregón en el poder cuando el país ajustaba cien años como nación independiente.

Llega la radiodifusión 1921

Fue igualmente el año que la radiodifusión mexicana inició en su doble vertiente, pública y privada, transmisiones de carácter experimental, con programas bien integrados.

La nueva se propaló por El Heraldo de México, en su edición del sábado 24 de septiembre de 1921, al informar a sus lectores: "En los primeros días de la entrante semana" México contará ya con un servicio completo de radiofonía.

Noticia que confirmó tres días después: "Contra todo lo que algunos elementos suponían, los trabajos que se han hecho en el Palacio Legislativo (colosal sede de la Exposición Comercial Internacional del Centenario que permanecerá abierta hasta febrero próximo y que erá inaugurada hoy) son grandiosos." Especialmente "si se toma en cuenta el corto tiempo que se ha dispuesto para llevar a cabo la adaptación correspondiente. Baste decir que ha sido muy bien aprovechado, pues la exposición contará con cabaret, teatro, periódicos, correo, estación inalámbrica, así como con otros muchos atractivos para la completa comodidad del visitante".

Información que El Universal anunció con estas palabras: "El asombroso invento de la telefonía inalámbrica estará a la visión de usted (en la Exposición Comercial Internaciona del Centenario). Puede hablar por teléfono sin hilos a las estaciones instaladas previamente. La telefonía inalámbrica es una de las maravillas del siglo."

Poco más de tres kilómetros mediaban entre los primeros aparatos de telefonía inalámbrica que funcionaron en el país. Fueron instalados uno en el Castillo de Chapultepec y otro en el Palacio Legislativo (hoy Monumento a la Revolución).

De gran sencillez, pues no requirió de torre alguna sino únicamente de una antena cuadrada instalada en la entonces Secretaría de Comunicación y Obras Públicas, la planta transmisora de la exposición al igual que el aparato receptor del Castillo de Chapultepec, fueron armados en los talleres de la Dirección General de Telegrafos Nacionales (DGTN) y montados por el inspector de Estaciones Radio Telegráficas, Agustín Flores, y el montador, José D. Valdovinos O.

Ambas estaciones, con "un alcance máximo de 150 kilómetros", se montaron en el segundo piso de la exposición. Muestra en la que poco antes de las once de la mañana del 27 de septiembre de 1921, día de la inauguración, se presentó "el señor Rafael Zubarán Campany, secretario de la Industria y Comercio, en representación del Primer Magistrado de la Nación", general Alvaro Obregón.

Zubarán, después de excusar al "Primer Magistrado de la Nación" diciendo que el señor Presidente acudiría otro día, recorrió todo el edificio, deteniéndoe mayor tiempo en la estación radiotelefónica, desde donde escuché el efecto de la comunicación con diversas partes del mundo y la transmisión de un telefonema al general Obregón, dándole cuenta de la apertura del certamen.

Durante el acto estuvo también presente el subsecretario de comunicaciones, ingeniero Faustino Roel, algunos otros funcionarios y la representación de la prensa.

La transmisión

"Ante las miradas atónitas de la concurrencia a este acto inaugural, el señor (Agustín) Flores comenzó a establecer el contacto con corrientes eléctricas de alta tensión, a encender bobinas, a mover palancas y bien pronto se ponía al habla con la Estación de Chapultepec.

"Bueno, bueno. Estén listos. Voy a leerles la información de Excelsior de hoy, relativo al servicio telefónico.... (leyó la nota relativa)."

"Se pasó al aparato receptor, y tras de las conecciones necesarias y el establecimiento de la comunicación por radio, la voz del transmisor de Chapultepec se escuchó clara, precisa, enérgica, comentando la información y leyendo luego ya editoriales de Excelsior, ya de Revista de Revistas, dio tiempo para que los espectadores, turnándose los audífonos, recibieran la comunicación inalámbrica."

A las 12:30 hora oficial "el personal que atiende la estación se comunicó con Balboa (Panamá), en los precisos momentos en que la gran torre de aquel puerto daba las tres de la tarde".

Obtuvo asimismo "comunicación con Berlín y Nueva York y con autorización del director general de los Telégrafos, Luis G. Zepeda, transmitió un mensaje de Excelsior, dirigido al Presidente de la República. Mensaje cuyo texto es el siguiente:

"Palacio Legislativo, México, 27 de septiembre de 1921. Señor Presidente de la República, general Alvaro Obregón, Castillo de Chapultepec.

Excelencia: felicito muy cordialmente al Gobierno de México por el éxito alcanzado en las pruebas experimentales de telefonía inalámbrica..., en este paso definitivo en la conquista de las modernas ciencias físicas. Por Excelsior, Arnulfo Rodríguez, redactor."

El director de los Telégrafos Nacionales, a la vista del éxito alcanzado, dipuso "que para satisfacer la curiosidad pública, los concurrentes al Palacio Legislativo dispondrían diariamente de diez a once de la mañana, hora oficial, para comunirse y oír la comunicación de Chapultepec.

Dicho servicio de la DGTN funcionó desde el 27 de septiembre de 1921 hasta el último día de febrero de 1922, periodo durante el cual estuvo abierta al público la exposición.

Simiente privada

Fotografía de María de los Ángeles Gómez Camacho cantante del primer programa de radio en México, transmitido la noche del 27 de septiembre de 1921. Foto archivo de Federico Gálvez.

La niña María de los Angeles Gómez Camacho cantó en el primer programa de radio en México. Transmitido la noche del 27 de septiembre de 1921. Foto: archivo de Federico Gálvez

Durante todo el martes 27 hubo festejos y actos innovadores en la capital del país. Destacó entre ellos la emisión radiofónica originada en la cabina construida exprofeso en la desaparecida Teatro Ideal, de la calles de Dolores, en pleno corazón de la urbe. Casi frente a la Alameda Central.

Los animadores de la emisión fueron los hermanos Adolfo Enrique y Pedro Gómez Fernández y el empresario teatral Francisco Barra Vilela. Los Goméz Fernández accionarion aquella noche un pequeño transmisor marca De Forest, de 20 watts, que las autoridades habían incautado a un pesquero estadunidense en fecha reciente. Francisco Barra pagó a los técnicos y aportó los fonodos para echarla a andar, así como para la actuación de José Mojica, la estrella de la noche.

El programa de esa memorable emisión fue sencillo. Constó únicamente de dos canciones, intepretadas una por José Mojica y la otra por la hija de Adolfo Enrique Gómez, niña María de los Ángeles Gómez Camacho. Mojica cantó Vorrei, de Paolo Tosti, y Tango negro del nuevoleonés Belisario de Jesús García, la que eligió la niña Gómez Camacho.

Ambos cantantes fueron ecuchados claramente en el entonces inconcluso Teatro Nacional (hoy Bellas Artes), por medio de unos audífonos conectados previamente a una planta receptora instalada ahí, con motivo de una muestra comercial.

Inaugurada este mismo día, coincidiendo con la Exposición Comercial Internacional del Centenario, la muestra atraía a muchos, entre otras razones por el receptor montado en ella, y el cual captaba las emisiones del transmisor Ideal, así como las de la SCOP.

La emisora de los hermanos Gómez Fernández y Francisco Barra Vilela se mantuvo en el aire desde el 27 de septiembre hasta principios de 1922, cuando el doctor Adolfo Enrique Fernández y su familia emigraron a Saltillo.

La novedad del transmisor sucitó asombros y dificultades de muy diversos tipos, como tumultos, enfrentamientos con la autoridad y atentados. Los primeros, frente al Teatro Nacional, cuando una multitud se arremolinó frente al edificio tratando de oír las transmisiones que el Ideal hacía cada domingo de 20 a 21 horas. Los hermanos Gómez Fernández sufrieron por separado sendos ataques personales que, aunque fallidos, dejaron honda huella en su memoria. La furia de alguien debe haber desatado, como la consigna de la prensa de la época, a los intereses del extranjero que aguardaban desde 1919 o antes que las autoridades del país aceptaron otorgarles la concesión de la presentación de este servicio de comunicación a todo el país.

Adelita: del tren al avión

Otra interesante experiencia con radiotelefonía tuvo lugar 24 horas más tarde en los llanos de Balbuena. Estos lo que entre otras cosas, afirmó Excelsior, en su edición del 29 de septiembre de 1921.

"El piloto Fernando G. Proal ocupó una máquina (avión) Ferman, donde instaló previamente una estación de telefonía inalámbrica comunicada con las que existen en Balbuena y en la capital del estado de HIdalto.

Para el señor Presidente se diera cuenta del buen funcionamiento de la mencionada estación, ascendió con Proal uno de los miembro del Estado Mayor Presidencial. El señor Obregón se dio cuenta perfecta de la plática que su ayudante sostuvo con el piloto, la cual fue escuchada asimismo con la etación de Pachuca."

Otra demostración de la telefonía inalámbrica fue la siguiente en Pachuca se colocó cerca de la estación un fonógrafo que ejecutó la popular canción La Adelita que se oyó en Balbuena sin que se perdiera un solo detalle."

Dos días más tarde, el primero de octubre, tuvieron lugar nuevas pruebas radiotelefónicas entre esos puntos del país.

UNa emisora más que en 1921 salió al aire en la capital de la República fue la S-1, del señor JOrge Peredo, quien experimentaba desde Mixcoac.

Aló, aló: aquí Monterrey

MOnterrey, Nuevo León, fue la segunda ciudad del país desde donde se transmitió un programa de radio. el 9 de octubre de 1921, entre las 20:30 y las 22:00 horas el ingeniero Constantino de Tárnava Jr. realizó el "primer programa en vivo de estudio" de su estación TND (Tárnava Notre Dame). La emisión tuvo lugar en su propia casa. Tomaron parte en ella las soprano María Ytirria, los pianistas Carlos Pérez Maldonado y las señoras Sierra de Barragán y De Saint Jhohn Clerke; el tenor Aubret Saint John Clerke, el solista doctor José F. Barragán Sierra y el declamador Eudoxio Villareal. El locutor bilingüe -inglés y español- de aquella noche fue el pripio ingeniero De Tárnava, quien armó el transmisor y varios aparatos receptores, acondicionó lo micrófonos Ericson, de teléfono, empleados esa noche; contrató a los artistas, formuló el programa, hizo las veces de técnico y, al concluir la emisión, se transformó en chofer, pues en su vehículo llevó a los artistas hasta sus casas.

La planta del ingeniero De Tárnava Jr. obtuvo en 1923 licencia para operar con las siglas 24-AO, que le servían de identificación. Dicha planta se transformó luego en la C40, de carácter comercial, misma que más tarde se convirtió en la XEH.

Chihuahua, de cara al norte

Ese mismo mes de ocubre de 1921, pero doce días más tarde, desde Chihuahua, Chihuahua, se hicieron también pruebas radiofonicas del teléfono inalámbrico. El Excelsior del 21 de octubre de 1921 recogió la siguiente información: "En los últimos días y con la sistencia del señor J.F. Maher, representante de la Radio Telephone Company, se han efectuado en presencia del gobernador del estado (general Ignacio C. Enriquez) y otros funcionarios pruebas decisivas respecto a la eficiancia del servicio telefónico inalámbrico que se ha instlado en esta ciudad, con aparatos comprados por el gobierno local. "En las pruebas se consiguió no solamente ponerse al habla con Ciudad Juárez, sino escuchar conversaciones y piezas de música que etaban tocando en Los Ángeles y en la Isla Catalina, en la Alta Californa, EUA, a más de 3 mil kilómetros de esta ciudad."

Articulo transcrito de la revista Información Científica y Tecnológica Volúmen 6 número 89, página 6 de Febrero de 1984.
Título original: Los Albores de la Radio
Autor: Felipe Gálvez

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