¿Por qué amo a Chiapas?

“Hijo la vejez entra por los pies” – Olga Pereyra, mi abuela

A MANERA DE INTRODUCCIÓN y sin intención alguna de ser alguien especial, sino más bien para aclarar mi contexto, les digo, nací en Tuxtla Gutiérrez, demasiado pequeño fuimos a vivir a la ciudad capital, al Distrito Federal.

Allá en una vecindad mi Padre acarreaba agua desde el único grifo que existía en esa vecindad, de aquello tengo en mi mente, como entre niebla las figuras de borregos, hermosas vacas blancas con negro de juguete y una zanja a donde me metieron unos niños traviesos y que yo veía enormísima.

Como siempre unas horas se convierten en días y los días cuando vienes a ver son décadas y todo pasa (esto también pasará) mi Madre y mi Padre ambos trabajando ya no cargaban las cubetas de agua, ahora cargaban otro tipo de cubetas invisibles llenas de trabajo, responsabilidades y estress. Lo que hacían ellos para descansar era irnos a Chiapas en vacaciones.

A mí me ocurría algo raro, de pronto mi nariz sentía el olor a algo viejo, un olor que me llenaba de un tipo de Paz que solo se encontraba ahí, poco a poco comenzaba a despertar y escuchaba pájaros, seguido de cantos de gallos junto a la escoba moviendo hojas y aventando agua. Abría los ojos y en vez del pálido y achaparrado techo de mi cuarto de la ciudad de México veía tejas y vigas a lo lejos algunas telarañas. Me incorporaba por completo y seguía el sonido de la escoba y los gallos y ahí estaba mi abuela en el fogón.

Hijito, ¿cómo estas?, ¿dormiste bien?, ¿queres café?

Y me sentaba a un lado, llegaba a mi olfato el olor a fogón, un olor que en los derechos de los niños debería ser agregado. Mi abuela me pasaba en un vaso de peltre color blanco y descascarado un café humeante, demasiado, al grado de decirle que estaba muy caliente (disculpa Abue a este pobre nieto de ciudad).

Hacía mágia, tomaba mi vaso lleno de café humeante y lo vertía en otro, conforme caía el chorro ella iba alejando ambos vasos hasta crear arcos de café en el aire. No sé si me gustaba más ver ese acto de magia o el Pan con forma de lata de Sardina que luego me daba una vez enfriado mi café.

Por eso y por otras cosas más amo a Chiapas, pero como decía, esto también pasará, mi abuela ya no tiene fogón, y lo digo como una realidad y no como un acto de nostalgia enfermiza.

El músico y compositor John Cage decía:

Para ir al futuro no es necesario destruir el pasado

El antes fue mejor se dice, pero creo que el antes es mejor porque las almas sanas olvidan toda injusticia, error o humillación sufrida, el pasado tiene pues de su parte al tiempo y a los buenos recuerdos. Creo que hoy tenemos las técnicas y tecnologías adecuadas para poder tener una “Calidad de vida” mejor que antes. Si nos basamos plenamente en la Educación como primer término podríamos lograr que las personas que hoy están estudiando lograran conectar con su pasado para sacar el mejor provecho de ello.

Si alguien me está honrando con su lectura, por favor no confunda usted la Educación con el hecho de asistir a una escuela, la Educación debe iniciar con un acto reflexivo a partir de ahí se va desmembrando lo demás y seguramente uno necesitará de herramientas científicas como las matemáticas, las ciencias sociales o los procesos de investigación y creo que es ahí cuando es importante asistir a una escuela, puede leer más al respecto de esto en un pequeño ensayo que escribí en honor a Carlos Darwin http://www.emilio.com.mx/historico/index.php?entry=entry090212-050839.

Pero creo que me estoy desviando del título de este escrito, otra de las cosas que amo de Chiapas son las construcciones donde también podemos ver el paso del tiempo y sobretodo el paso de los estilos de vida.

Como seguramente ya observaron en las fotos pueden encontrar que la mayoría de las casas se conforman de grandes “naves” y en la parte de atrás cuentan con un corredor que da al patio donde regularmente tenían un fogón, horno de barro para el Pan, y aún más retirado la letrina. Pocas ventanas eran necesarias ya que sabiamente esto no permite que el sol ingrese y caliente la casa. Las puertas de la entrada y la que da al patio se encuentran alineadas para permitir una directa y mayor circulación de aire.

En Suchiapa no tenemos OXO pero tenemos la tienda de Doña Angelita.

Creo que recobrar estos elementos para aplicarlos regionalmente nos permitirían un mayor bienestar de vida, aunque por diversas causas que no expondré aquí y que seguramente ustedes ya saben, los “desarrollos” habitacionales están convirtiendo a nuestra sociedad en personas con casas pero no con hogares.

Afortunadamente por algunas nada gratas cuestiones laborales estoy en estos momentos desempleado,  y digo afortunadamente porque me ha permitido otra vez como nunca lo había hecho desde hace varios meses darme el tiempo necesario para la reflexión o como otros le dicen el “ocio creativo”.

Gracias por  su lectura y espero poder comentarles más en breve.

11 Comentarios para “¿Por qué amo a Chiapas?”

  1. Thania 23 noviembre 2010 at 12:20 #

    Gracias Emilio por regalarme la visión de mi propia abuela en enahuas enfriando café en tazas de peltre, en mi caso, con totopo remojado y queso. Gracias también por las hermosas imágenes con las que acompañas el texto. Un abrazo.

  2. emilio 23 noviembre 2010 at 12:49 #

    Gracias a usted por la lectura, saludos a las abuelitas en enahuas donde quiera que se anden escondiendo.

  3. Luger 23 noviembre 2010 at 14:03 #

    Emilo, carnal todavia no puedo creer que te hayas ido…

  4. emilio 23 noviembre 2010 at 14:06 #

    Mmmm, nop, no me he ido, aquí toy vivito y coleando!! jaja.

  5. Francisco 23 noviembre 2010 at 22:39 #

    Carnal, hasta hace un rato me entere que te dieron de baja de tu lugar de trabajo, no se que ha estado pasando este año con los que somos BOFH, pero aun creo que el sol sale para todos y deseo de todo corazon que se mejoren las cosas para ti y tu familia. Un abrazo

  6. MC 23 noviembre 2010 at 23:37 #

    Un gusto saber de ti Emilio, nuevamente. A pesar de todo lo que está pasando.. todo pasará.. como todo :)

  7. Arturo 24 noviembre 2010 at 8:45 #

    En lo particular no tengo experiencias con la abuelitas como las tuyas. Pero si recuerdos del antiguo Chiapas, en lo particular me gustaba el recorrido Tuxtla – San Cristobal a un que era mas tardado pero tenias uno bonita recreacion del paisaje y mas momentos para compartir con la familia, a un que todavía si puede hacer el recorrido, pero no se que tan seguro pueda ser mi viaje.

    Saludos Emilio

  8. Sheila 25 noviembre 2010 at 11:38 #

    Emilio:

    Maravillosos…

    Ambos compartimos recuerdos similares, mi padre, mi madre y mis hermanos veniamos del DF a Chiapas en vacaciones en verano y pues, las cosas de la vida, un día la casa de verano se convirtió en hogar permanente y aquí sigo, sin mi padre pero con muchos recuerdos, como cuando viajabamos a Tila y nos preparaban en unos viejos comales unas enoooormes tortillas hechas a mano y nos servían leche espumosa de las cabras… me gustaba tomar leche directo de la cabra, me daba mucha risa cuando el chisguete caliente caía en mi boca… el olor del café de olla es indescriptible… siempre molestaba a mi madre por colar su café en un cucurucho de tela… ya ninguna de mis tias usa fogón, mi madre aún cuela su café de olla… pero en casa estamos pensando hacer un horno para cocinar pan, solo para darnos gusto y disfrutar de esos sabores de la niñez…estoy de acuerdo con vos… para ir al futuro no es necesario destruir el pasado, es lo que nos hace ser, nos guste o no… de cualquier manera el pasado siempre nos alcanza.

    XOXO

  9. Mayela 1 diciembre 2010 at 14:10 #

    Hace unos días mi mamá me contó que cuando era niña, ella y sus hermanos hacian cola junto a mi abuela que ordeñaba las vacas, todos con su vaso de peltre en mano y escogiendo: “la tetita más grande”. Con cara de felicidad me dijo: Era el frappé de cuando eramos niños.

    Muchos recuerdos, muchos buenos momentos, algunos de miedo cuando creía que un cuch me iba a morder la nalga si me sentaba en la letrina jaja.

    Ya te contaré otras anécdotas más adelante =P

  10. Haru Nakamura 1 enero 2011 at 15:59 #

    :) Llegué aquí gracias a que alguien publicó el link.. digamos que por casualidad o porque naufragué (como ya es costumbre) por la web… :D
    Fue realmente grato leerte… causaste en mi una serie de sentimientos, un poco de nostalgia, sonreí durante el recorrido que nos diste con tus letras.
    Casi pude sentir el olor a café cuando narraste de esa forma tan especial y dibujaste frente a mis ojos los arcos de café.
    Yo, al igual que tú me encuentro desempleada (porque así lo decidí), y también digo afortunadamente :D me encuentro en un proceso de reconocimiento… de disfrute personal.
    Gracias en verdad por compartir…

  11. Osiris Aquino 1 enero 2011 at 16:35 #

    Mi buen Emilio:
    El olor de esta tierra siempre lo llevé desde la infancia. El pozol frío en mis labios, el calor del sureste se impregnó en mi piel. Y mientras estaba fuera del estado, lo añoraba. Ahora estoy de visita en Chiapas y aún así lo extraño. Y también me hago esa pregunta: Por qué amo tanto a este lugar? Quizá porque siempre he sabido que mis sueños van a germinar aquí. Gracias.


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