Por tí volaré hasta el Zoomat

Otro ejemplar de Águla Arpía al encierro patrocinado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, nada paradójico.

Hacia 1545 los religiosos dominicos llegaron al pueblo de los Chiapa, encontraron una abundancia de granos, legumbres, verduras, frutas y otras plantas. El maíz, principal alimento, se cosechaba tanto que nadie cuidaba sus trojes ni temían que las hurtaran:

Las trojes en que encierran el maíz es la caña donde nace. Cuando lo han menester van por ellos y lo traen sin temor que nadie lo hurte. [...] Y cada día lo vemos esto que no es acá oculto. De ningún precio es acá la comida porque casi sin trabajo la da la tierra, no han de hacer más que echarle la semilla tan sin trabajo, como los indios la echan, ora se de maíz, ora se de todas las cosas.

En aquellos años, también el trigo se sembraba “de regadío”; aunque a principios del siglo XVII ya no se cultivaba en esas tierras. También había una importante variedad de verduras como cebolla, berenjena, col, rábano, camote y aguacate. Las albahacas se hacían tan grandes que no sé si las podrían llamar árboles acopados. El frijol y el chile, aunque no los menciona el cronista dominico Tomás de la Torre, seguramente se cultivaban por ser parte de la dieta principal de los indios mesoamericanos. El cacao también se cosechaba y las hierbas como bledo y verdolaga se recogían en campos y ejidos. Las frutas abundaban, así como piña, plátano, jícama y jocote.

Además, las tierras de aquel entonces eran tan fértiles que “no es menester más de arrojar por ahí la semilla, que sin ningún beneficio se da todo”, según escribió el cronista dominico… La gente no las labraba ni cavaba; sólo las barría y limpiaba con fuego. Además se podían sembrar dos veces al año. En fin, al decir del cronista, “no hay en Indias pueblos de su manera tan ricos de todo lo necesario al mantenimiento de los hombres”.

En los ríos se encontraba abundancia de peces y en los bosques se cazaban venados, jabalíes, iguanas, palomas, tórtolas y codornices. Cantidades considerables de gallinas y puercos se criaban también en el pueblo y se ponían colmenas en los bosques para aprovechar la miel.

Lo anterior son referencias documentales y descripción realizados en el libro “Ladinización sin mestije. Historia Demográfica del Área Chiapaneca 1748-1813″ publicado por la Dirección de Publicaciones del CONECULTA en el año 2010. No cabe duda que aquella frase “Conocer el pasado para conocer el presente y vislumbrar el futuro” es muy acertada. Eso fue el pasado, ahora ¿qué es nuestro presente en la región de Chiapanecas?.

Después de leer esta parte del libro saltaron a mí muchas preguntas que serán difíciles de responder solamente con la reflexión pero las dejo plasmadas por si alguien quiere compartir información al respecto o se interesa simplemente por ellas: ¿Quién nos alimenta ahora?, ¿Dónde están los agricultores?, ¿Qué uso se le está dando ese anterior suelo fértil?.

Se escucha en la radio o los medios gubernamentales de Chiapas mencionan el apoyo al campo con tractores o realizando acciones de “Reconversión Productiva” e incluso la producción de Palma de Aceite para el Biodiesel, se llega a mencionar también que el Campesino gana hasta 25 mil pesos por concepto de su producción agrícola, me saltan aún más dudas.

Todo esto ¿qué tiene que ver con el Zoomat?, pues creo que todo está conectado, la relación que uno tiene con la tierra que pisa en donde uno vive es casi nula el día de hoy incluso muchos conocidos que viven de la cría de ganado o de la siembra de Sorgo (cada vez conozco menos personas que siembren Maíz) tienen una escasa relación con la tierra en la que viven.

Y esa relación con la tierra no creo que solamente deba ser productiva y Don Miguel Álvarez del Toro lo demuestra incluso en sus libros que quizá deberían ser más “intelectuales” soltando de pronto algunos párrafos muy poéticos:

… El frío ha ido en aumento y ya con frecuencia nos cubren las nieblas que apenas dejan ver el caminillo… Durante unos instantes pareció que estábamos suspendidos en el aire:niebla por todos lados y sólo una angosta faja de tierra situada entre dos profundísimos abismos que aduras penas da lugar para el camino…

Huele a humedad, a musgo impregnado de agua, a troncos podridos que están a punto de desintegrarse, y las finísimas gotitas de la espesa niebla se meten por todo el cuerpo…

Seguimos y parece que estamos en un país quimérico, lleno de formas fantasmales causadas por la tupida vegetación y la espesa niebla, que con dificultad nos permite ver a unos pasos alrededor… En estos lugares sólo se disfruta del sol durante pocas horas, generalmente entre las diez y la una, el resto del día y toda la noche una espesa niebla invade todo y al condensarse en la vegetación gotea en forma ininterrumpida llovizna…

Por fin, como un telón que se levanta, la niebla se disipa y entonces nos damos cuenta de lo maravilloso del bosque en que nos encontramos. Una selva en perpétua penumbra, donde bajo los árboles gigantescos los hermosos helechos arborescente disputan el espacio a innumerables especies de palmillas y arbustos desconocidos. Arboles milenarios, cuyos troncos difícilmente podrían rodear ocho hombres con los brazos extendidos, alzan sus copas hasta perderse de vista, y todos sus troncos, todas sus ramas, cubiertas por verdaderos jardines de plantas epífitas que resuman agua constantemente.

Otros árboles se encuentran festoneados por un tipo de musgo colgante, suelto, semejante a un inmenso velo verde que oscila ante la suave brisa y que da a los árboles un extraño y venerable aspecto. Las gruesas lianas, los delgados beujos, amarran todo en un sinfín de nudos cubiertos de musgo brillante de humedad…

En estos bosques el piso jamás está seco. La gruesa capa de hojarasca se encuentra impregnada de agua que mantiene frescas las grandes manchas de musgos terrestres y las innumerables paragüillas de gran variedad de hongos de formas y colores caprichosos…

Hay pájaros por todos lados. Los tucanillos verdes asoman sus picos por entre el follaje, luego vuelan con ruidoso batir de alas mojadas. Los trogones vestidos con sus metálicos plumajes persiguiéndose en ese juego de tú me sigues yo te sigo tan peculiar en temporada de enamoramientos..

De no ser por este Hombre no existiera el oasis de la reserva del Ocote en Tuxtla Gutiérrez que cada vez se reduce más y cada vez muestra el contraste de la vida de la ciudad y la vida dentro de una selva, eso es muy importante del Zoomat y ojalá más personas reflexionen cuando lo visiten (si el ruido de los visitantes en grupo se lo permiten).

Es por esto y por otras cosas que el ZooMAT no se debería permitir modificar sus objetivos o lineamientos e intentar utilizar las estrategias mercado como si de un centro de diversiones se tratara. El día de hoy encuentro que llevarán al ZooMAT otra Águila Arpía (http://es.wikipedia.org/wiki/Harpia_harpyja) a vivir en un reducto de algunos metros cuadrados.

Recuerdo aún con mucho cariño el anterior ZooMAT el que tenía una tiendita llena de libros sobre ecología y que permitían que se llenara el local de telarañas y arañas que anidaban momentaneamente, demostrando con ello a los visitantes el grado de respeto que se tenía a los seres vivos.

Un comentario!! :-) para “Por tí volaré hasta el Zoomat”

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