La Energía Libre
Parte 1 de 4

Uno de los principales objetivos de la investigación teórica es encontrar el punto de vista desde el cual un tema aparece en su forma más simple. - Josiah Willard Gibbs fundador de la teoría Termodinámica
El objeto de esta exposición es informar sobre la posibilidad inmediata de disponer de una nueva fuente energética, llamada vulgarmente entre los conocedores “Energía Libre”, económica, limpia, abundantísima y fácil de obtener. Es un asunto de primera magnitud, que en muchas partes del mundo es totalmente ignorado, ya que los pocos especialistas conocedores del asunto, y los portavoces científicos de los organismos públicos, sujetos a programas de investigación y desarrollo polarizados en objetivos más convenientes para los intereses energéticos que actualmente rigen la Economía Mundial, no tienen la posibilidad de divulgar.
Se ha escrito de una manera asequible para personas de cultura media, profanos en estas tecnologías, y aunque algunos temas o párrafos requieren un cierto conocimiento de la física (que la mayoría han olvidado), no es preciso entenderlos claramente para una compresión de la totalidad y de las enormes posibilidades que ofrecen las “Energías libres”, para la Economía y el Bienestar.
El agua: un combustible abundante y barato
Hace unas décadas, cada cuatro o cinco años, aparecía en la Prensa que un genial y desconocido inventor provinciano había descubierto el “motor de agua”, instalado en un automóvil más o menos modificado. El ideal de usuarios y fabricantes de coches, pero no de los petroleros. Se llenaba el tanque de agua, que en una célula de electrolisis alimentada por la batería se descomponía en Hidrógeno y Oxígeno, mezcla que pasaba a los cilindros donde explotaba, como si fuese gasolina, haciendo rodar el motor. No producía contaminación ni efecto invernadero, pues lo único que expulsaba era vapor de agua, que además podría condensarse y reciclarse.
Los científicos se reían: el imbécil de periodista provinciano que ha caído en la trampa de un pillo. Para generar la electricidad necesaria para descomponer el agua requiere más energía (debido a pérdidas) que la que se recupera en la combustión. La batería se agota en pocos minutos y el motor se para. No se puede ir en contra del Segundo Principio de la Termodinámica. El movimiento continuo es imposibe.
En el año 1947 se inventó una bomba elevadora de agua alimentada por “rayos cósmicos”, aventaba un enorme chorro en un recipiente redondo. A su lado una estructura metálica, como de molino de viento, que albergaba la misteriosa máquina. La mayoría pensábamos que se trataba de un piadoso engaño.
Sin embargo, ahora, muchos científicos de vanguardia ya no piensan así. En una base de datos publicada recientemente por una Asociación dedicada a divulgar “Energías limpias”, en la que intervienen físicos e ingenieros de primera fila, entre unos 150 artículos hay uno titulado “Water as fuel” (Agua como combustible).
En los 1980, apoyado por la inquietud ecológica, el movimiento pro “Energía libre y limpia” se disparó. El objetivo no es tan ilusorio como se creía. La “Energía libre” que se encuentra, en cantidad casi infinita, en el espacio que nos rodea y penetra, se puede captar con una tecnología muy simple y abordable, y se ha hecho desde hace más de 160 años. Lo que antes eran unos pocos científicos e inventores tachados de ilusos, con poco contacto entre ellos y despreciados o deliberadamente ignorados (e incluso amenazados) por el “Stablishment”, se ha convertido en un inquieto y mutifacético conjunto de grupos, asociaciones, que editan sus revistas y trabajos.
Las teorías de algunos premios Nobel que “permiten” la captación y aprovechamiento de esta Energía, han logrado que muchos físicos e ingenieros se interesen seriamente y no se avergüencen de estar metidos en este asunto.
Los estamentos oficiales callan, y se centran en la Fusión Nuclear como energía real y utilizable. Pero lo que llama la atención es que se vaya tan despacio en la consecución práctica de tecnologías de energías alternativas. Es lógico que a los grandes lobbis del petróleo, energía nuclear, compañías eléctricas y otros muchos no les interese lo más mínimo y hayan hecho lo imposible para marginar estas ideas.
Como solución de transición entre las actuales centrales nucleares se ha divulgado el proyecto del premio Nobel Carlo Rubia, utilizando la fisión del Torio, mucho menos peligrosa y asequible y sin residuos radioactivos. Pero todavía requiere una experimentación práctica, mientras la “Energía Libre” ya está experimentada y lograda por docenas de inventores.
Hay un “Self-service” cósmico inagotable de energía

El actual estado del conocimiento siempre es provisional... y siempre debería ser así, más allá existen aún inmensas regiones por descubrir. - Louis Broglie
Los pájaros que están posados en las líneas de alta tensión, no se dan cuenta de que por entre sus garras pasan miles de kilovatios, pues al estar equilibrados con el alto voltaje de los cables, no se produce corriente eléctrica alguna, por ello no notan nada. Nosotros somos como esos pájaros, sumergidos en un océano energético impresionante que nos rodea y que entra y sale del planeta. Al estar en equilibrio no notamos nada. Nuestros instrumentos también están en equilibrio y no registran nada.
Imaginemos una dimensión en la que hay infinitos vectores o líneas de energía muy potentes pero desordenados y apuntando en todos sentidos, más sin embargo estas líneas chocan entre ellos y anulan su potencial, creando un equilibrio y proporcionando un componente eléctrico de cero.
Hoy se acepta por una mayoría de físicos que el espacio que nos rodea contiene un potencial de energía prácticamente infinito. Dirac, en los años 1920 estableció los primeros nexos entre la teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica, deduciendo matemáticamente la existencia del positrón y de la Antimateria. Fue el primer Nobel que admitió la existencia de esta energía inagotable, como electrones y positrones que se contrarrestan mutuamente. Otro Nobel, Louis de Broglie, en su “Termodinámica oculta” estimó un equivalente energético del orden de 1020 kilowatios por hora en cada litro de espacio.
En los años 1960, John Wheeler, famoso astrofísico divulgador de los “Agujeros negros” en su teoría Geometrodinámica, estimó una cifra inimaginable: 10,102 kilowatios por hora por cada centímetro cúbico de espacio. No cabe en nuestra imaginación tal cantidad de energía. Podríamos sostener que es energía infinita. Otros autores le llaman a esta energía ambiental “Hirviente vacío”.
Algunos físicos dentro de la ortodoxia, como Richnard Feymann llegan a la misma conclusión. Otras escuelas, como la de Feinberg, a la que se adhirió Hans Nieper, la máxima autoridad en esta energía, en Alemania, prefieren hablar de “Taquiones”, elementos más veloces que la luz que almacenan una energía impresionante, y son los responsables del empuje de unas masas contra otras, que registramos como fuerza gravitatoria. En la desaparecida URSS, otros premios Nobel, Lev Landau, y posteriormente Andrei Sakharov, también formularon sus teorías sobre este océano energético.
Pero esta energía infinita se halla en un estado de equilibrio-caótico, desordenado, como ya decíamos, una ingente cantidad de vectores dando como suma un terrible cero. Obedece al segundo principio de la Termodinámica, donde todo se iguala. Por ello, aunque se reconocía su realidad, parecía teóricamente inasequible; hasta que en 1977 Ilya Prigogine recibió el premio Nobel por sus teorías de las estructuras disipativas. Demuestra la posibilidad de organizar un sistema caótico, ladeando, sin contradecirlo. Así las condiciones que se requieren para ello son:
- Debe ser un sistema no lineal
- Lejos del equilibrio
- Con un flujo de energía a su través
Con esta posibilidad, el interés de muchos físicos ortodoxos se orientó hacia esta captación energética, sin menoscabo de su dignidad. Pero los inventores, con Tesla a la cabeza, ya lo habían intuido a finales del siglo XIX y no solo teorizaron sino que experimentaron captando estas energías.
Electromagnetismo y gravitación: Ahí está la clave

Cuando tomamos cierto interés en los grandes descubridores y en sus vidas es cuando la ciencia se hace soportable, y sólo cuando rastreamos el desarrollo de las ideas es cuando se hace fascinadora. James Clerk Maxwell
Entre tanto en estos últimos años, se desempolvaron viejas teorías, como la de Kaluza-Klein, de 1921, que en un campo unificado de cinco dimensiones, considera la Gravitación y el Electromagnetismo como dos aspectos de un campo único gravitacional, según como se proyecten en nuestro Universo tridimensional. Esta energía ilimitada estaría replegada como una quinta dimensión superior. Thomas Bearden un físico nuclear norteamericano con una capacidad polifacética impresionante, ha polarizado las ideas de los físicos teóricos y la creatividad de inventores para propiciar un desarrollo más rápido y con bases teóricas consistentes, de máquinas o instalaciones capaces de captar esa energía. El truco, expresado didácticamente, consiste en “peinar” el caos de vectores desordenados, orientarlos, y crear una tensión que abra un agujero dimensional, liberando la energía en nuestra dimensión; y evitar taponar este agujero dimensional, una vez abierto. Una pretensión modestísima, liberar trillonésimas de trillonésimas de esta energía.
Según Bearden, hemos perdido más de 100 años de conocimiento de la relación entre Electromagnetismo y Gravitación que facilitarían una base teórica aplicable. James Clerk Maxwell, el padre de la Electrotecnia actual, en su obra “Tratado sobre Electricidad y Magnetismo” (tres gruesos tomos), publicado en 1873, fue la primera persona en relacionar la Gravitación con el Electromagnetismo, desarrollando la primera teoría del “Campo Unificado” que 50 años después Einstein persiguió obsesiva e infructosamente.
Pero la teoría de Maxwell estaba expresada en un lenguaje matemático dificilísimo (Cuaterniones), de ahí que Heaviside, admirador incondicional de Maxwell, muy práctico, autodidacta sin una base matemática profunda, para facilitar la divulgación constructiva de la obra de su admirado Maxwell a ingenieros, simplificó sus ecuaciones, eliminando las “complicaciones gravitatorias” que no consideraba útiles y dándoles una representación vectorial fácilmente asequible. Lo que actualmente se estudia como “Ecuaciones de Maxwell” es la simplificación de Heaviside, aderezada por Gibbs. Gracias a ello, los ingenieros han podido beber de esa simplificada obra Maxweliana y han podido sacarle un partido impresionante: motores, dinamos, alternadores, radio, transformadores, televisión radar, láser, etc. En esta obra simplificada también bebieron grandes mentes como Hertz, Lorenz y el mismo Einstein, así como los padres de la actual Mecánica Cuántica. Solo en 1903 y 1904 E.T. Whittaker publicó un desarrollo práctico de Campo Unificado, que según Bearden permite la aplicación, manejo y control de este potencial energético que pasó desapercibido por la mayoría de físicos y matemáticos. Se perdieron pues más de 100 años de avance teórico, pero los inventores no se enteraron de ello al seguir su propio camino muchas veces intuitivo.
En el lenguaje físico actual, a esta energía se le llama “Energia del Punto Cero”, pues sigue con todo su ímpetu en el Cero Absoluto, cuando todo se colapsa. Con la moda de las siglas, se conoce internacionalmente como ZPE (Zero Point Energy). Otros preferimos llamarla “Energía libre”. Al medio donde se encuentra se le ha llamado “Bufete cósmico”.
Aplicación práctica de la Energía Libre
La estrecha relación entre el Electromagnetismo y la Gravitación, según estas teorías, hace que la ZPE o energía taquiónica se manifieste como Energía Eléctrica, Mecánica, Calor, Química o como dominio de la Gravedad, levitación, etc. Muchas veces es difícil separar estos aspectos. En los generadores de Energía Libre, frecuentemente se producen anomalías gravitatorias, y los pocos casos documentados de levitación de objetos han ido acompañados de fuertes emanaciones eléctricas.
El aspecto energético parece más fácil de lograr y de momento más práctico, lo que ha decantado a la mayoría de los investigadores. Así como la Electricidad se puede obtener de muchas maneras: alternadores, pilas, luz, células fotovoltaicas, etc. la ZPE puede captarse por sistemas muy diversos, polarizados en dos tendencias:
- Montajes en estado sólido, con bobinas, condensadores, válvulas, ferritas, imanes y piezas originales dispuestas como un ensamblaje electrónico. No hay elementos móviles. A veces llevan una antena captora.
- Montajes dinámicos con imanes rotatorios, discos electrostáticos, etc. Unos se mueven solos (empujados por la propia ZPE), y hacen girar un dinamo o alternador convencional que produce una corriente eléctrica. Otros están movidos por un motor eléctrico, pero producen más energía que la consumida por éste.
La ventaja de los artificios en estado sólido es que no sufren desgaste mecánico y procuran captaciones impresionantes de energía, pero de forma un tanto irregular y descontrolada. Los dinámicos tienen rendimientos más bajo, pero más regulares y controlables, pues la energía captada se relaciona con la proporcionada para la “excitación” de la máquina.
La mayoría de estos artefactos requieren una fuente energética adicional, motor y baterías que se recargan con los propios excedentes producidos al final del circuito. Cuando la energía producida es mayor que la consumida, el rendimiento se considera “over unity” en el argot, o por encima del 100%. Este 100 porciento sería el umbral justo para mantener un movimiento sin excedente aprovechable. Ello es válido principalmente para los dinámicos, pero también algunos en estado sólido que también algunos requieren baterías para activarlos, que luego se recargan.
La expresión del rendimiento en porcentaje por encima de 100, parece más apropiada. La cifra por encima de 100 indica el excedente útil.
Para designar estas máquinas, se utiliza habitualmente el término “convertidor” (converter) ya que éstos no generan, sino que simplemente convierten un tipo de energía a una aprovechable.
Un fenómeno que se produce en algunos de estos convertidores, cuando están funcionando, es un enfriamento intenso, que afecta el aire circundante. Según los teóricos, se debe a una “inversión del Tiempo” que procura un mayor orden o Entropía Negativa.
Faraday

Cabellero, un día podrá usted gravarla con impuestos. (contestación a la pregunta del ministro de Hacienda británico Gladstone sobre la utilidad práctica de la energía eléctrica.) -Michael Faraday
Posiblemente, el primero fue el célebre Michel Faraday, hace más de 170 años. Al descubrir que un alambre, al moverse por un campo magnético, genera una corriente eléctrica, inventó el dinamo y su recíproco, el motor eléctrico. Un primitivo dinamo consistía en un disco de cobre girando entre los dos polos de un imán. Se produce una corriente con el positivo en la periferia y el negativo en el eje. Se describe en los textos de Física como “Dinamo de Disco de Faraday”. El propio Farday ampliando su experimento, comprobó que, girando un iman redondo con sus polos en el eje de giro, también se producía una corriente, con el positivo en la periferia y el negativo en el eje.
En este caso no había nada que cortase las líneas de fuerza del imán, que giraba libremente, por lo que la energía mecánica utilizada para hacerlo girar era teóricamente nula. Sin embargo, aún así, se producía una corriente eléctrica muy débil pero real. Ello demostraba la posibilidad de obtener energía eléctrica aparentemente de la “nada”. Esta rareza, publicada en 1831 (Maxwell apenas acababa de nacer), ha pasado sin pena ni gloria más de 150 años, quizás porque la insignificante energía captada, en relación a la energía mecánica más práctica no lo hacía “rentable”. Actualmente este fenómeno es el fundamento de algunos convertidores dinámicos como la Máquina N de Bruce de Palma.
Tesla
Nacido en 1856 en la antigua Serbia, Nikola Tesla ha sido, sin duda, el inventor más genial y prolífico del último siglo. Con una imaginación desbordante, capacidad de visualización que le permitía diseños mentales minuciosos, memoria impresionante capaz de recitar de principio a fin el Fausto de Goethe y con una base matemática y física de primer orden. Su invento, el alternador con perfeccionamiento, desarrollo y transformación de voltaje de la corriente alterna, ha sido el factor más importante de la distribución de energía eléctrica que se usa incluso actualmente en cada poste de las poblaciones.
Tesla inventó mucho más: turbinas sin aletas, sistemas de transmisión de ondas, generadores de alta frecuencia, tiene en su haber hasta 700 patentes y muchos más sin siquiera haber pasado los requerimientos “lógicos” de los sistemas de patentes.
La más espectacular fue un proyecto para la transmisión de energía eléctrica inalámbrica que permitiría convertir a la Tierra en un gigantesco condensador conductor. Una central eléctrica mediana, utilizando efectos de resonancia, podía surtir de electricidad al planeta entero. Las primeras pruebas ocurrieron a finales del siglo XX, en Colorado Springs fueron un éxito. En Long Island, se construyó una enorme estructura de 60 metros de altura, la famosa torre Wardenclyffe, para un proyecto aún más amplio. Naturalmente ello no interesó a ninguna compañía eléctrica y su contador financiero John Pierpont Morgan cuando se enteró del emprendimiento se horrorizó, le presionó de tal manera hasta lograr que abandonara tal utopía. Tesla tenía un enorme prestigio, y pudo llegar aún más lejos, pero no sabía navegar por el océano turbulento de los intereses económicos.

Cualquier persona, en mar o en tierra, con un aparato sencillo y barato que cabe en un bolsillo, podrá recibir noticias de cualquier parte del mundo o mensajes particulares destinados sólo al portador, la Tierra se asemejaría, pues, a un inconmensurable cerebro, capaz de emitir una respuesta desde cualquier punto. - Nikola Tesla
Después de muchos inventos que no llegaron siquiera a utilizarse, pues chocaban directamente con la concepción científica ortodoxa, Tesla se retiró a la edad de 70 años, se dice que en su mansión continuó construyendo ciertos artefactos destinados a su propio uso, entre ellos un automóvil movido por “energía captada por una antena”, el modelo era un Pierce Arrow, un lujo de la época en los años 1930, que sólo se construía en pequeñas series. Se dice que sustituyó el motor de combustión interna a gasolina por uno eléctrico de 1 metro de largo, y de 65 centímetros de diámetro que proporcionaba unos 80 caballos de fuerza, según un diseño de una división de la compañía Westinghouse (propiedad de su socio). El generador fue construido por él mismo: llevaba 12 bulbos de tipo 70-L-7 colocado en una caja que medía 60 por 25 por 15 centímetros y del que salía una gruesa antena de 1.80 metros de largo, el mismo Tesla retiraba la caja de bulbos y la antena cuando ya no iba a usar su automóvil.
Técnicos que trabajaban con él en estos “inventos caseros” dieron testimonio de este artefacto, así también comentaban que en las pruebas lograron alcanzar cerca de 90 millas por hora (144 km/hr), con un máximo de 1800 revoluciones por minuto. Este motor, decían los técnicos, era tan silencioso que costaba trabajo saber si estaba “encendido”. En 1967 se hicieron indagaciones por el ingeniero aeronáutico Derek Ahlers, quien logró localizar a estos testigos y mecánicos que colaboraron con Tesla (a modo de hobby) para el montaje y adaptación de este artefacto, avalaron la realidad de lo que hasta entonces se creía una leyenda. Los testigos mencionaban que Tesla siempre se quejaba de que su motor andaba “sobradísimo” y que le gustaría conectar algunas cuantas viviendas para pasarles “energía gratuita”.
Entre las dos guerras mundiales, destacan, entre otros, tres grandes personajes que sin apenas base teórica, pero que inspirándose en las ideas de Tesla, construyeron montajes que captaban “Energía Libre” en cantidades rentables. El otro Schauberger partió de otro concepto. Fueron estos los pioneros.
4 Comentarios para “La Energía Libre”
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Me cuesta trabajo entender cómo es que los solos intereses económicos de quienes lucran con la energía –y sus compinches en las mafias estatales– mantengan detenida o silenciada, en el mejor de los casos,la investigación y desarrollo de tecnologías que permitan acceder a energía ilimitada y, digamos, limpia.
Si el argumento es ¿luego qué venderían? La primera solución, que me parece obvia, es justamente eso: la tecnología para acceder a esa(s) fuente(s) de energía, ¿no? De modo similar a como hoy compramos televisores o autos o cualquier clase de aparatos.
Y sí, probablemente el mayor negocio no sea la producción y venta de televisores o de autos –para usar el mismo ejemplo–, sino la venta de energía eléctrica o combustible. Pero aun así, ¿qué va a pasar cuando de todos modos ya no haya más petróleo o cualquier otra cosa así de rentable y –casi seguro– dañina para el medio ambiente? Más todavía: si la contaminación y el consumo excesivo nos conducirán como especie a la debacle, ¿de qué sirve insistir en ese camino que parece un callejón no sin salida, sino uno en el que nadie quiere encontrar ni ver la salida? Es demasiado estúpido, ¿no?
O no sé, tal vez estoy razonando mal por ignorancia. Esperaré mejor la segunda parte del artículo. Muchísimas gracias por compartir, Emilio. Recibe un abrazo.
Quizá al finalizar los últimos recursos petroleros (que, por otro lado, ¿de dónde sabemos eso? que ¿están terminando? tiene décadas que dicen lo mismo). si al finalizar los recursos petroleros la industria grite: ¡Hey! no tengan miedo aquí hemos encontrado la solución, esta nueva energía que sólo nosotros sabemos cómo “extraer”. Nada mal ¿no? perdurar en el mismo negocio. Por cierto sabías que el Helio está desapareciendo del planeta? y que aparte de inflar globos para fiestas se utiliza para refrigeración, y para otros instrumentos que permiten la exploración espacial.
[...] Enlace a la primera parte [...]
buen artículo, estoy pensando si no hay energía libre y si el gobierno es consciente de que por qué no se utiliza? la política? dinero? la razón continúa y inless el gobierno hará resaltar esto sólo será en nuestros pensamientos y artículos como este.