La Energía Libre (parte 3)

Parte 3 de 4

Enlace a la segunda parte

“Sí, yo he sido amenazado de muerte. La primera amenaza vino de Edgar Mitchell, el astronauta quien me dijo que el gobierno había dicho que “no había ninguna duda” que la máquina N era la máquina de Energía Libre que ellos habían estado buscando, y que si yo trataba algo por mi mismo en el estado de California me volarían la cabeza. Y la CIA me advirtió por medio de Mitchell que no debía abandonar el país porque me secuestrarían. Esto fué en 1980, cuando estos esfuerzos me asustaron y me impidieron ir a Hanover, Alemania, para asistir a la primera conferencia del Dr. Nieper de Energía del Campo Gravitacional, la cual es a donde Paramahansa Tewari llevó su máquina N desde la India y se ganó el premio por lograr el más claro fenómeno observable de Energía Libre hasta la fecha.” – Bruce de Palma inventor de la Máquina N en carta abierta (puede consultar todo el artículo en este enlace)

 

De 1950 a 1960 surgió una nueva generación de inventores menos novelescos y que ha llegado hasta nuestros días, con el enorme mérito de enfrentarse a la ortodoxia, en una época en que la energía nuclear, de la que no se habían valorados sus riesgos, tomaba muchísimo auge. Años del inicio de la Guerra Fría con sus correspondientes tensiones entre la URSS y EUA en cuanto a desarrollos tecnológicos.

La máquina N

Apuntes de Bruce de Palma y su máquina N

Desarrollada por el ingeniero y físico Bruce de Palma en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets, Universidad Politécnica que ha dado la elíte de físicos en EUA). De Palma, reprodujo con medios modernos las viejas experiencias de Michael Faraday, teniendo como problema que sólo podía generar hasta 1.5 volts de tensión pero con una capacidad de corriente enorme de alrededor de 200 amperios, complicando el circuito en general ya que esas cantidades inmensas de corriente sobrecalentaban todo el sistema que además a través de procesos mecánicos podía llegar a velocidades de 7000 R.P.M. (Revoluciones por Minuto). En base a esta “Máquina N”, que luego se llamó Generador Hompolar, otros inventores han logrado perfeccionamientos (Kieninger, Stelle, Valone, Sunburst, Trombly-Kahn).

 

La Paradoja Magnética

Otros inventores en EUA optaron por sistemas con imanes que al final se conectaban con un alternador de energía convencional. La teoría se basa en lo que se llama Paradoja Magnética:

“El trabajo efectuado por un elemento magnético atraído y arrastrado es siempre mayor que el necesario para mover el imán”

Uno de estos artefactos basados en la Paradoja es el construido por Howard Johnson con la patente no.4151431 (que se puede consultar en Google Patens en este enlace) con el título de “Motor de imán permanente”. Consiste en una serie de imanes de forma especial y adosados a un disco fijo, encarados con otros imanes cilíndricos en un disco rotatorio, con los polos en el sentido del eje de este disco.

Muchos de estos generadores requieren un motor auxiliar, por lo que no son realmente autorrotativos, sin embargo, un prototipo construido en Francia por Raymond Kromrey, en unas pruebas certificadas por la Universidad de Estrasburgo, consiguió una eficiencia de un 124%. Otro perfeccionamiento similar lo realizó el japonés Kohei Minato que se basa en la fuerza repulsiva en lugar de la pequeña diferencia entre la atractiva y repulsivda de los imanes. Minato hizo demostraciones públicas e incluso en la Televisión abierta japonesa, con una máquina de doble rotor enorme que producían ZPE con un rendimiento superior al 100%, pero couna potencia práctica insuficiente.

La máxima perfección en este tipo de artefactos la logró John Bedini, un joven experto en electrónica de alta fidelidad. Bedini se apoyó inicialmente en la patente de Kromrey, pero ésta tenía ciertos “engaños” que logró detectar y corregir, así que construyó un generador que lograba una eficiencia increíble y en vez de intentar patentar su invento comenzó a publicar los planos para que los interesados pudieran reproducirlo.

De ahí que en 1984 un prototipo de máquina Bedini apareciera en el TESLA Centennial Symposium, con un peso de 300 kgs y con capacidad para proporcionar 12 watts. Bedini ha construido también generadores no mecánicos, uno del tamaño de una caja de puros, con una información que le procuró un tal Rolad Brandt (amigo personal de Tesla) y que también presentó en este Simposium. Una de las características de los artefactos de Bedini es que durante el funcionamiento de estas máquinas en vez de generar calor, comienzan a enfriar el ambiente y proporcionan más energía mientras más se extrae de él. Al introducir un segundo foco al artefacto este en vez de bajar su intensidad luminosa las aumenta en ambos.

Hacia un 500% de rendimiento

En Alemania en los años 1980, Ulrich Schumacher desarrolló un generador a base de imanes rectangulares adosados a dos discos, uno móvil y otro fijo, con unas aspas rotativas entre ambos que neutralizaban los imanes. Una vez arrancado manualmente, se mantiene en autorrotación a unas 900 R.P.M. y movía un alternador convencional. El secreto estaba en las aspas, de un material antimagnético especial, que, conectadas a un pequeño motor de 80 watts, controlaban el conjunto y lo sincronizaban. Los imanes eran naturales que recibía de Suecia. Proyectaba fabricar varios modelos entre 6 y 76 kilowatts por un precio entre 10,000 y 80,000 marcos.

Otra ingeniosa máquina rotativa fue inventada por Edwin V. Gray (patente no.3890548) con el título “Motor eléctrico por descarga pulsada de condensadores” y se basa en la intensidad de corriente de descarga de un condensador que es mayor que la necesaria para su carga, al girar se producía una carga eléctrica, que llegando a un límite de voltaje se descarga como chispas, produciéndose por los campos magnéticos, su rendimiento se estimó en más del 500% este artefacto también presenta una enfriamento anómalo del ambiente que le rodeaba.

Maroma y truco para patentar.

Hay que tener en cuenta que la oficina de patentes de EUA es muy estricta y sólo acepta patentes que demuestran que las cosas funcionan desde un fundamento científico ortodoxo e indiscutible. No se admiten patentes para “Perpetuum mobile”, máquinas de movimiento continuo. Aunque aparentemente se mueven solas, hay que justificar el consumo energético. Por ello, muchos de estos inventores han tenido grandes dificultades. Naturalmente, una demostración física delante de los ingenieros de patentes, podría facilitar las cosas. Ha habido fuertes polémicas entre los mismos ingenieros e incluso destituciones por “dejarse convencer”, por ello las patentes deben tener  títulos que puedan suponer energía libre o “movimientos continuos”, así que hay que recurrir a títulos “creíbles”.

Shinichi Seike director del Laboratorio de Investigación Gravitatoria en Uwajima City, publicó una teoría, en base a la cual sus colaboradores Sugimoto y Takamura desarrollaron diversas variaciones de un “Oscilador captador de energía” que consistía en bobinas (parecedia a la banda de Moebius) que genera un campo electromagnético y que a medida que va transcurriendo el tiempo va aumentando la potencia producida. Lo más espectacular es que entres sus polos emite un flujo intenso de plasma (taquiones) que podía fundir materias solidas en frío, se hicieron pruebas con rocas que fueron disminuyendo de masa hasta desaparecer completamente. En este sistema se detectaron anomalías gravitatorias.

El inventor anónimo

En Suiza un inventor desconocido instaló en 1982 un artefacto con un fino diseño que mide alrededor de 1 metro x 60 centímetros de alto y que se calcula pesa alrededor de 30 kgs y que permite generar un voltaje de hasta 300 Voltios con 10 amperios de corriente logrando producir hasta 3 kilowatts de potencia útil. La máquina puede ser examinada y forografiada e incluso han intentado imitarla sin éxito, esta máquina se encuentra en Suiza, en la comunidad Methernitha en Linden (Cerca de Berna)

Continuará…

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