Gulliver aterrado
Hoy tempranito fui con Alberto a Convivencia Infantil, me había comentado de unos “detallitos” que observó en el parque, detalles de deteriodo, cosa que sabía, hace algunos meses fui a tomar fotos ahí para unos asuntos del “MAC” (www.macchiapas.org).
Pero lo que me mostró Alberto me impresionó bastante, me lo había dicho por correo “Le falta una pata”, pero pensé que una pata así chiquita, algo pequeño, dañado pero pequeño y me encontré con este panorama:
Clic para ampliar la foto
8 Comentarios para “Gulliver aterrado”
Dejar una respuesta




Si master… y eso está como puede de pie… hay otras cosas que ya ni están… del otro lado de la pequeña calzada está una biblioteca pero sin nada dentro, afuera sólo las paredes rotuladas y un pequeño plato, quizá para añejas señales de Edusat.
Con el asunto de la Brónica rigurosamente subí al trenecito cuando iba y cuando volviá con mi Alal, el cual se detiene de vez en vez por no sé qué razón, pero estoy seguro no es para admirar el paisaje.
Y sí, pobre del Guliver…
Mmmm, yo que todo el parque tiene miedo. Lo dejaron morir, sin más…
A mí no me ha tocado que el trenecito se detenga, pero ni falta hace. Dan ganas de bajarse a cada rato con la delicada música con que tienen a bien amenizar el paseo de los peques y sus impávidos progenitores, y que dice: Mesa, mesa, mesa que más aplauda… Etcétera.
Pues de hecho el parque es interesante porque yo no había visto uno así, se de lugares donde la ciudadanía se encarga de revivir los parques y centros de esparcimiento, como sería en este caso, yo tengo libros que ya no utlilizo, pocos pero podrían servir para ir reviviendo la biblioteca, y mucha gente más debe tener también libros, tengo botesitos de pintura, pinceles, un poco de cosas útiles para darle nuevo chance a ese espacio, y en cuanto a la restauración de algunos personajes como gulliver, también me gustaría participar, están hechos en fibra de vidrio algunos, otros de cemento, otros de yeso, pero, pues somos mexicanos, por lo tanto se que existe alguna forma de arreglarlos con poquito dinero y mucho ingenio, usted dice Doctor Smuu, unamos un frente de Restauración de la Convivencia, por el bien de los niños. Sin fines de lucro, eh, y hasta de forma anónima pa´no parecer politiquillos.
hay mucha gente talentosa, si esa gente se une para el bien de los demás, las cosas se irán poniendo mejor cada vez, crecerá el grupo y se embellecerá la tierra.
Si alguien más se apunta, me avisan, yo estoy dispuesta.
Hola Alicia, tiene usted razón, en vez de andar diciendo lo malo mejor trabajar para arreglarlo, tomando lo que me propone pues ya somos 3 Alberto, usted y su servidor. Hoy me voy a reunir con Alberto y comentaremos tu iniciativa y vemos si cuando menos le podemos poner la nariz a algún liliputiense. Saludos!
Yo soy mal obrero para reparar cosas, pero bastante voluntarioso… así que Hugo se anota en la lista que no existe.
Pues ya somos cuatro, entonces. Habrá que ponernos de acuerdo personalmente, eso sí, respecto al larguísimo quehacer que hay por delante.
Por principio, propongo que empecemos por identificar con qué contamos ya o podemos conseguir mediante donación de amigos y/o familiares. No sé cómo se repara la fibra de vidrio, pero si alguno de ustedes sí, que lo diga por favor.
Por otra parte, la rehabilitación de la biblioteca temo que no sea posible sin aventarse una buceada en el engorroso mundo de la burocracia. Porque hay que ver quién tiene el poder legal de decidir sobre ese espacio. No basta sólo con que lo rehabilitemos, llevemos libros y ya, sino ver quién o quiénes pueden hacerse cargo de que eso funcione para lo que sea que se decida usar. Con Emilio, incluso, comentábamos que podría usarse hasta para proyectar cine infantil de forma permanente y sería algo muy bueno, ¿pero quién, quiénes se harían cargo de las cosas más sencillas como abrir, proyectar, cerrar, etc?
En fin, hay en este asunto un montón de asuntos de fondo que resolver. Surgirán cuando andemos en lo de las reparaciones. Y las respuestas o las indagatorias, seguro, pueden también surgir ahí, en la faena. Como debe ser. Así que ustedes digan cuándo.
Ya lo pensé mejor. Si alguno de ustedes tiene más idea de este tipo de labores restauradoras, ¿podrían proponer una lista de los materiales necesarios y las cantidades?
Se me ocurre que con una lista así, va a ser mucho menos complicado que empiece –empecemos– a recolectar lo que se necesita entre los amigos y familiares.