Alambrito
“Todo puede empezar con un alambrito”
Te despiertas y ves el reloj, o te lavas los dientes, sales disparado al trabajo o a la cita, enciendes la radio o esperas el semáforo, haces las cosas y las repites una y otra vez, entonces ya no te sorprenden, esperas los viernes porque al parecer los viernes tu cuerpo se conecta con los sentidos el oído, olfato, tacto y visión se ponen atentos pero podrías no esperar hasta el viernes y ver todo diferente, todo puede empezar con un humilde alambrito:
Un común, oxidado y olvidado alambrito puede cambiar tu rutina, dale animación y conviértelo en un hombre que puede vivir en algún lugar que tu decidas, luego puedes probar con más cosas, clips, borradores, piedras, objetos que encuentres en la calle, en el patio.
Así todo se vuelve a reinventar y cada calle será como un gran centro comercial, incluso en las horas aburridas del trabajo una gaveta con cosas de papelería será cuál tesoro arqueológico. Creo que la vida no está allá afuera, la vida está aquí adentro.
En este nuevo y amplio mundo solo existe lo bueno, vamos te invito a entrar, nada es lo que parece, no todo lo que reluce es oro ni toda la gente errante anda perdida. Y así viendo las cosas como realmente son hay personas muy buenas para doblar el pincel, otra para doblar el alambrito, pero otras más geniales para doblar las letras, aquí uno de ellos:
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
El hombre que hiciste cobró vida y observa, de hoy en adelante ningún objeto volverá a ser igual, anda cambia tu visión, reanima ese mundo en el que vives, la creatividad, la lectura vendrán seguramente después.
Hay un mundo posible en este mundo, todo puede empezar con un alambrito.
3 Comentarios para “Alambrito”
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Siempre hay mundos posibles dentro de nuestro propio mundo, no podría haberme levantado más el ánimo ninguna otra frase.
La posibilidad es un mundo y lo imposible es toda una galaxia, a veces te dicen “hay que ser realistas” pero lo siento jamás he visto a un realista hacer nada, porque la realidad le es comoda.
Emilio, acabo de decidirlo: voy empezar a antologar tus máximas. Si supiera que el oro vale algo, te diría que valen oro. No estoy tan seguro, así que no lo diré. Pero voy a empezar.