Rara afición la mía, andar viendo las orillas de las banquetas. En ellas he encontrado flores, botones, tornillos y rondanas hermosamente oxidadas, además he pasado charcos y una que otra gran plasta de mierda repugnante.
De tiempo para acá ya no veo banquetas, uno que anda pretendiendo aprovechar las “oportunidades” que se presentan en la vida, ahora veo oficios y personas, y eso que aún se comienza, pero no pretendo convertir esta carta en un lamento mal intencionado, así que prosigo. En esas banquetas y una de esas veces me encontré con una carta, más bien para dejarlo claro, con una baraja la cuál me llamó la atención por dos motivos, el primero es que era un As y el segundo es que no se puede decir de qué tipo ya que la dichosa baraja solamente contiene dos mayúsculas A en las esquinas.
La parte posterior cuenta con una trama cuadriculada de un color rojo ladrillo desgastado y en la orilla y con minúscula letra se puede alcanzar a leer las iniciales B.Q.T.
He colocado a resguardo el ambiguo As en una de mis latas (otra idiota manía) y me permití reposar el asunto, sin embargo de pronto me levanto por las noches y voy a mi escritorio, nuevamente tomo la lupa e intento descifrar si es un As de espadas o un As de corazones. En verdad me gusta la baraja y sobretodo tocarla ya que la textura que ha adquirido en los días de banqueta, lluvia, polvo, pisotones y orines de perros y alguno que otro borracho ha logrado en ella un fascinante caracter.
A decir verdad, no sé porqué comparto este relato de mis manías, pero hoy la recordé, salí nuevamente de la cama en la oscura y fresca noche para dirigirme a mi escritorio, en esta ocasión tenía en mis manos una nueva herramienta, un pequeño microscopio que he comprado para mejorar el análisis. De 10x a 40x la progresión de los aumentos hacia que comenzara a pensar en el jugador que tiró a la calle este ambiguo As. ¿Sería un desagradecido que al ganar no importó la suerte de ese As?, en el momento que pensé eso y otras hipótesis he comprendido la importancia de una elección. La mía en estos momentos es ambigua es un As ¿pero de Espada o de Corazón?, bastará dibujar con mi propia mano el símbolo correcto.
Un día puede ser un As al otro una plasta de mierda. Ahora recuerdo, por ello mi fascinación por encontrar objetos a la orilla de la banqueta.
Un letrero que encontré por el boulevard auspiciado por el gobierno sentencia que si le hablan para decirle que acaba de ganar un auto seguro es un fraude, lo curioso es que frente a este anuncio se encuentra batallando con el tiempo un antiguo poste de la compañía telefónica que ya no comunica a nadie ni a nada.
Más fotos en el album Surtido Rico
Cortometraje realizado por Fede Alvarez de Uruguay con un presupuesto de $300 dólares:
Sitio oficial: http://www.snake.com.uy/
Estimado Eduard te escribo la presente desde la cubierta del barco Esperanza, ha sido un día un tanto agitado pero me ha permitido olvidarme un rato de las tribulaciones respecto a los ataques que el grupo “Cien científicos contra Einstein” han estado realizando contra mis ideas y es que el principal problema no son esas ideas si no la procedencia, es decir, de un migrante judío como lo es tu padre, pero como siempre he dicho: “si yo estuviera en un error con uno bastaría”.
Pero bueno mi intención es contarte lo que me pasó este día, tu sabes que me gustan contarte estas anécdotas porque es importante que entiendas que la condición humana debe ser el disfrute de su vida, pero me refiero a la condición humana en particular, es decir, de uno mismo.
Hoy como te he comentado líneas arriba abordamos el Esperanza rumbo a una reunión a la que fui convocado para recibir algo parecido a un premio, en el trayecto mi amigo Friedich nos hizo favor de llevarnos al puerto con su bello auto descapotado y que tanto me gusta, recorrimos una hermosa carretera llena de árboles demasiado grandes como para describirlos en un solo adjetivo. Tuvimos la grata sorpresa de perder un neumático debido a una pinchadura realizada por un pedazo de metal dejada al azar en la carretera, eso me permitió acercarme a tan majestuosos árboles mientras el pobre Friedich y Elsa se angustiaban y se preocupaban tanto por llegar al barco.
En mi recorrido por el bosque me encontré como es lógico con varios hermosos ejemplares de lepidópteros, me llamó terriblemente la atención una cuyas alas desplegaban una serie de círculos amplios en las orillas cuyas circunferencias se reducían conforme avanzaba la serie para terminar en el cuerpo con una mancha que más parecía estar viendo una piel de tigre de la india o también llamado tigre de Bengala, la seguí con bastante desesperación y tropiezo porque a decir verdad quería tener la oportunidad de atraparla para mi colección particular, sé que no te agrada mucho la idea de quitar la vida a tan bello especímen pero me es imposible controlar esa fascinación que tengo por la colección de lepidópteros, y es que la susodicha no hacía más que revolotear de aquí para allá, por fin se detuvo en una rama, calculé la altura y mis fuerzas, me animé a trepar el árbol, dejé a un lado el saco me arremangue y con sigilo subí hasta la rama, me acerqué lo más que pude, comencé a analizarla mejor y en ese ensimismamiento al estudio que tanto han ridiculizado la prensa con fotos y dibujos, caí en cuenta que el especimen no era otro que una Parthenos sylvia una verdadera rareza por estas latitudes y algo que verdaderamente no tenía que dejar pasar para la colección, desafortunadamente había dejado en el suelo mi saco que bien me serviría de muselina, pensé en bajar, pero presentía que la Parthenos no me concedería la gracia de esperarme, así que a mano desnuda traté de alcanzarla pero el equilibrio y la famosa ley de la gravedad estipulada por ese gran científico de Newton no me ayudaron en absolutamente nada fui a dar directamente 2 metros abajo sobre un gran charco de agua mezclado con tierra negra.
Al principio no podía ver ni mi nariz y lo único que alcanzaba a hacer era escupir esa mezcla de lodo lo mejor que podía, cuando me repuse del susto no hice más que comenzarme a reír me incorporé no dando otro mal paso y regresar al charco de lodo de modo tal que quedé sentado aumentando mi risa escuché a lo lejos que Friedich y Elsa con sórdidos gritos intentaban encontrarme, decidí por fin quitarme los zapatos y calcetines para que me permitieran levantarme me coloqué el saco al hombro y me fui de lo más feliz en busca de mis acompañantes.
Elsa y Friedich no terminaban en su intento por convencerme de que lo que hice fue una gran tontería, cosa de chicos, lo que más preocupaba a Elsa era mi ropa ya que días antes ya habíamos enviado el embalaje y seguramente ya se encontraban en nuestros camarotes, pero no hubo problema en explicar al capitán del Barco que en realidad este hombre con el rostro semicubierto de lo que ya para esas horas se llamaba barro, no era otro que el mismo gran científico Alber Einstein, en palabras de Elsa y Friedich.
Lo primero que hice abordo fue lavarme la cara y prestar un traje del servicio de meseros del restaurante abordo que rápidamente me acomodé, y como tu sabes estimado hijo Eduard a mí no me gusta cargar más que un par de zapatos, así que acondicioné unos zapatos de Elsa cuyo tacón tiré a la borda y todo esto para enviarte como había prometido una foto de nosotros.
Te extraño y te quiero.
Atte.
Tu papá Albert
Busqué nuevamente en la caja de herramientas y no estaba la española de 3/4.
- Freddy, ¿Tenes la de 3/4?
Sí, pero me está sirviendo me contestó.
A esas horas me preguntaba donde putas habían dejado la otra 3/4 y es que este pinche Chevy de mierda me iba atrasar, todavía me faltaba pasar por mis botas que encargué con el zapatero, sólo necesitaban una buena limpieza y como nuevas.
Aquí están! puto, me dijo en tono de broma el inche Freddy, quité los baleros los cuales engrasé rápidamente.
Mira prefiero que lo termines el lunes a que intentes dejarlo al chingadazo, me dijo el Maestro, la verdad me sentía muy comprometido en siempre terminar mi trabajo, si empiezas hacer las cosas a medias comienzas a chafear y ya se jodió la cosa, pero pensaba en las botas y en la pinche Guera.
Calculé cuanto faltaba pal Chevy, ni pedos lo termino y llego seguro a la segunda tanda.
Pasaron 2 horas terminé el Chevy, quedó al pedo, me dijo mi patrón el Maestro, y me fuí en chinga para pasar por mis botas ya me las tenían bien limpias y curadas, unas chuladas de botas con punta de plata y piel de culebra Nauyaca.
En casa me desnudé y me fuí pal tanque a bañarme ya tenía en cama mi ropa bien planchada, bien chingona. Antes de cambiarme me engomé el pelo, eso es importante debe quedar al pedo para apantallar en la pista, con suerte y bailaré con la Guera.
Puta madre, está hasta la madre, tendré que dejar mi Vocho en este lado, bien oscuro el lugar espero no me lo chinguen. Por fin llegué a la entrada del salón pagué la cuota y ya estaban en chinga bailando al parecer comenzaba la segunda tanda.
Saludé a los mismos de siempre y luego luego se me fue la mirada a la pista, ahí en su lugar glorioso como diosa estaba la Guera.
Como siempre bailando, sus piernas largas su gran culo, sus tetas de la medida exacta su carita hermosa y esos grandes labios parados, na más de verla comenzaba a sudar, pedí mi ampoyeta el Juani me sirvió mis 2 solecitas con cacahuates de entrada.
La tomé por la cintura la música de banda no paraba su rítmazo, sentí su aliento cerca del mío, al instante sentí un calor que recorrió mis piernas para terminar en mi bragueta, debía guardar la compostura y meterle ritmo al asunto, no podía creerlo ahí estaba frente mío, bailando conmigo la Guera, sentía en mis manos y mis piernas unos músculos firmes, su pantalón pegado me confirmaba como siempre lo buenísima que estaba, ya no quise verla, mejor me acerco a su cachete.
¿Qué? otra chela?, me despertó el pinche Juani!!, veeerga me asustaste!!! rola otras chelas pues y más cacahuates.
La Guera seguía bailando con ese pinche cara de indio Chamula (mi compañero), habiendo tanto galán como jodido es que anda con ese wey tan naco, es que ta jodido el wey. Llevo tres sábados intentando decirle a la Guera que baile conmigo pero esa tremenda mujer solo se la pasa en la pista de baile, jamás se sienta.
Su ropa le queda tan bien, su pintura, su pelo pintado de Guera, su blusa violeta, su pantalón negro y esas zapatillas brillosas plateadas la hace una diosa se mueve y se sacude al rítmo de la banda violentamente me excita.
Llevo como unas 30 chelas, y tengo un chingo de ganas de ir al baño, pero me da miedo, si voy y ¿si por fin decide la Guera ir a sentarse?, no me lo perdonaría, tengo que aguantar.
Juani!!! dame otra!! y más cacahuates.
Jamás visitaría este lugar, pensaba mientras me abría la bragueta para orinar, estos pinches baños apestan a limón exprimido mezclado con orín de borracho, el Juani no es más puto porque no tiene más culo, y el lugar tiene un calor de los mil infiernos lo único que lo hace soportable es la música de banda, las chelas y cacahuates y sobretodo la Guera.
Llegué de nuevo a mi mesa donde ya me esperaba mi chela con más cacahuates, en eso recordé a la Guera y mis ojos comenzaron la busqueda en la pista. No mames wey!!! no está… Me levanté de la silla, otra vez busqué con la mirada y luego miré en cada mesa del “Salón La Maroma” y nada, pero en realidad estaba en la pista pero no bailando, estaba hablando con el pinche cara de indio Chamula, eso era algo increíble, no estaba bailando, continúe observando y de pronto sucedió!! ella se aventó el pelo a un lado y se fue caminando a una mesa, atrás como perro faldero venía también el carota de Chamula.
Hola, le dije ni bien había llegado a su mesa, al parecer no me escuchó, repetí el saludo.
Hola, el único que me miraba era este zotaco jijo de la chingada, Hola mi nombre es Víctor.
La Guera volteo y me miró a los ojos lo único que preguntó es si bailaba, apenas le dije que sí, se levantó me agarró de la mano y me llevó a la pista de baile.
No podía creer lo que sucedía, después de tanto tiempo de intentar bailar con la Guera, y ya era una realidad, debía concentrarme, debía de bailar chingonamente, afortunadamente llevé mi esclava de oro y mi cadena de oro además traía destapada la camisa, yo sé que caerá conmigo.
Bailamos una hora, luego media hora más y ahí la tenía en mis brazos sacudiendo su macizas piernas cerca a las mías, sus tetas, su boca roja roja, sus ojos que siempre veían a no sé donde, es hora, me dije, me acerqué a su oído.
- Me gustas un chingo
Sigue bailando fue lo que contestó y claro porsupuesto le obedecí, habían pasado 4 horas y continuábamos bailando, estas pinches botas ya me estaban jodiendo los pies, la cadena rosaba mi pecho lleno de sudor.
Levanté la mano otra vez y por fin me vió el Juani, le pedí 2 cervezas, ella no la aceptó, así que me quedé con las dos en ambas manos.
Bailando, bailando, me aventé otras 30 cervezas, ya había perdido la noción del tiempo, 6 o 7 horas bailando no lo sé, tenía unas ganas tremendas de orinar, mi pecho me ardía, los pies me dolían las putas botas jodidas lastimando mis pies en cada paso y la Guera seguía bailando.
De plano le quería decir, que fueramos a otro lado, anhelaba antes que todo ir a orinar, y quitarme las botas y esta pinche cadena y acostarla en mi cama y tocar su pierna, morder sus labios pero me aguanté.
- Guera me pasas un chingo, vamos a mi casa
No, a mí me gusta bailar, ¿Quieres seguir bailando?
Claro que sí!!, quiero seguir bailando y quiero más cervezas y quiero orinar y quiero quitarme esta puta cadena y estas condenadas botas, además nunca me había puesto a pensar que la pista siempre estaba hasta la madre de gente y que el lugar era un infierno todo cerrado y sin ventiladores, pero era mil veces más infierno entre esta gente y la puta Guera que no dejaba de bailar.
Me detuve, me bajé el cierre me saqué la verga y le dije: Guera, lo único que deseaba en mi vida era llevarte a mi cama y hacerte el amor, fue lo que alcancé a decirle antes que ella me dejara después de darme mi cachetada justo cuando le aventé el chorro de orín caliente a su pantalón pegado.
Cómo eres de pendejo, dejaste la llave española de 3/4 justo cerca de la batería del Chevy por poco se nos incendia, te dije que lo terminaras hoy.
Desde entonces odié la música de banda, las chelas y los cacahuates, pero extraño a la Guera.
Una producción de Emilio Ruiz
carlos@emilio.com.mx
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